Santa Berta y San Ruperto

Date: 
Miércoles, Mayo 15, 2019

SANTA HILDEGARDA, que pasó los últimos años de su vida en Rupertsberg, escribió la vida de San Ruperto y Santa Berta y popularizó su culto, tres siglos después de la muerte de dichos santos. Según Santa Hildegarda, el padre de Ruperto era pagano; su madre era una cristiana llamada Berta, que pertenecía a la familia de los duques de Lorena y tenía extensas posesiones junto al Rin y al Nahe. El padre de Ruperto murió en una batalla, cuando su hijo era todavía pequeño. Berta se consagró totalmente a la educación del niño, quien tenía tal intuición en las verdades de la fe, que era más bien él quien enseñaba la religión a su madre. En una ocasión en que varios mendigos se acercaron a pedirle limosna, Ruperto dijo a su madre: "¡Mira! Todos estos son tus hijos". En otra ocasión en que Berta dijo a Ruperto que pensaba construir una iglesia, el niño le respondió: "Está muy bien; pero lo principal es obedecer a Dios, compartir el pan con los pobres y vestir a los desnudos". Estas palabras impresionaron tanto a Santa Berta, que inmediatamente fundó varios hospitales para los pobres. Cuando Ruperto tenía doce años, Berta le llevó a Roma a visitar las tumbas de los Apóstoles; a la vuelta de esa peregrinación, hicieron varias fundaciones piadosas y repartieron entre los pobres el resto de sus bienes. En seguida se retiraron a una ermita de la región montañosa de las cercanías de Bingen, que más tarde recibió el nombre de Rupertsberg. Ruperto murió a los veinte años de edad. Su madre siguió en el servicio de Dios sin cambiar de sitio, durante veinticinco años y fue sepultada junto a su hijo, en el convento que habían construido en las orillas del Nahe.

Alban Butler - Vida de los Santos