Beato Adolfo Kolping

Date: 
Sábado, Diciembre 4, 2021
Clase: 
Beato

Adolfo Kolping nació el 8 de diciembre de 1813 en Kerpen cerca de Colonia, Alemania, hijo de un pastor de ovejas. En su pueblo natal asistió a la escuela primaria, y aprendió también el oficio de zapatero. A partir de 1837 (a los 23 años) asistió al «Colegio de San Marcelo», en Colonia, para terminar la enseñanza media. Después estudió teología en Munich, Bonn y Colonia, y el 13 de abril de 1845 fue ordenado sacerdote en la Iglesia de los Minoritas de Colonia. De 1845 a 1849 se desempeñó como vicario de la parroquia de San Lorenzo en la ciudad industrial de Elberfeld (Wuppertal). Allí conoció muy de cerca la miseria que padecían los trabajadores, y, estimulado por la asociación de jóvenes católicos que el maestro de escuela Johann Gregor Breuer había fundado en Elberfeld, Adolfo encontró la tarea de su vida comprometiéndose con los artesanos y trabajadores jóvenes en su necesidad social y dándoles un hogar en la Iglesia. Como vicario de la catedral de Colonia, el 6 de mayo de 1849 fundó la Asociación de Jóvenes Artesanos de Colonia, que a partir de 1853 contó con una casa propia (la Casa Kolping). Las raíces históricas de lo que hoy día es la Obra Kolping Internacional, datan de esos comienzos. Adolfo Kolping falleció el 4 de diciembre de 1865 en Colonia. Poco después fue sepultado en la Iglesia de los Minoritas, de la que había sido rector desde 1862. El Papa Juan Pablo II lo beatificó el 27 de octubre de 1991 en Roma.

Estas palabras dirigía el papa Juan Pablo II a los frailes minoritas de Colonia en 1980, once años antes de la beatificación:

La catedral donde acabo de estar posee dos torres poderosas, que se elevan hacia el cielo como testigos de la fe. La iglesia de los frailes menores, que es de la misma época, contiene dos torres espirituales de la fe: al eminente teólogo Duns Scoto y al gran pastor del pueblo Adolfo Kolping. Duns Scoto trató sobre el misterio de la Concepción Inmaculada de María y describió su posición en el plan divino de salvación. Este templo fue el primero que, al Norte de los Alpes, se consagró a la Inmaculada. En dicha iglesia descansa, junto al pensador, el pastor de almas, el escritor popular y el apóstol de la sociedad Adolfo Kolping.

Adolfo Kolping reclamó la nueva comprensión del valor interior del hombre, dado por Dios, en la familia, la profesión, la Iglesia, el Estado y la sociedad. Su programa reza así: El cristiano que vive cristianamente transforma el mundo. A Adolfo Kolping le tocó vivir en una época de profundo cambio político y social. El sabía bien que el individuo, dejado a sí mismo, puede contribuir bien poco a mejorar las cosas. Por ello organizó, con ánimo resuelto, las Asociaciones católicas de artesanos, que hoy constituyen la Obra internacional de Kolping. Con ello pretendía ofrecer seguridad y patria a los hombres que se encontraban en difícil situación social.

Cuando Adolfo Kolping fundó en Colonia sus primeras Asociaciones de artesanos, actuaba también en la ciudad Carlos Marx, quien exhortaba a la revolución y a la lucha de clases. Adolfo Kolping, en cambio, quería transformar la sociedad con la conducta cristiana de los hombres. Los fundamentos de su trabajo fueron el mensaje de Cristo y la doctrina social católica, que él difundió con su actividad literaria y a la que dio nuevo impulso. Me encuentro aquí para agradecer a Adolfo Kolping y a la Obra internacional de Kolping, que realiza su programa de manera actualizada, el contributo prestado a la solución de las cuestiones sociales.

Los datos biográficos fueron tomados de un pdf distribuido por la Obra Kolping en www.kolping.net; el mismo pdf contiene los textos de la misa para quienes corresponda rezar la memoria del beato. El discurso del Santo Padre puede leerse en el sitio del Vaticano, allí mismo puede leerse la homilía en la misa de beatificación (en italiano), y la breve alocución en el Angelus, ese mismo día.

www.eltestigofiel.org