Oración por México


Señor Jesús, tú eres nuestra paz, mira nuestra Patria dañada por la violencia y dispersa por el miedo y la inseguridad.

Consuela el dolor de quienes sufren.

Da acierto a las decisiones de quienes nos gobiernan.

Toca el corazón de quienes olvidan que somos hermanos y provocan sufrimiento y muerte.

Dales del don de la conversión.

Protege a las familias, niños, adolescentes y jóvenes, a nuestros pueblos y comunidades.

Que como discípulos misioneros tuyos, ciudadanos responsables, sepamos ser promotores de justicia y de paz, para que en ti, nuestro pueblo tenga vida digna.

Amén.

Domingo de Ramos, cuclo A

“ Hecho obediente hasta la muerte ”

Hoy comienza la gran semana litúrgica que nos conduce a la Pascua, la muerte y resurrección del Señor, centro de nuestra fe cristiana. La Semana Santa, pues, es un tiempo de profundas vivencias religiosas; el misterio del Dios «entregado por nosotros» y la fuerza de su resurrección, como se expresaba San Pablo, nos convocan ante la Cruz que es el triunfo del amor sobre el odio, la esperanza frente a toda desesperación.

V Domingo de Cuaresma, ciclo A

“ Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá... ¿Crees esto? ”

Iª Lectura: Ezequiel (37,12-14): La muerte en los sepulcros, la vida en el Espíritu

I.1.Este oráculo de Ezequiel forma parte del famoso relato del valle de los huesos, en el que el profeta del destierro tiene una visión de cómo esos huesos van recobrando vida poco a poco. Es uno de los textos más famosos del profeta del destierro en este caso, que con una parábola explica lo que significa esa visión del valle de los huesos. Debemos saber que esa visión la experimenta el profeta para hablar a los desterrados en Babilonia que se sienten muertos, en un valle de huesos donde han caído los peregrinos. La mano del Señor, y el Espíritu le llevo a contemplar… y después le impulsó a explicar lo que Dios, por el Espíritu, debería hacer: dar vida a esos huesos que representan a un pueblo “muerto”, desterrado, en el sepulcro.

IV Domingo de Cuaresma, ciclo A

“ Él fue, se lavó, y volvió con vista ”

Iª Lectura: 1 Samuel (16,1ss): Lo que no cuenta para los hombres es lo que cuenta para Dios

I.1. La primera lectura de este domingo nos relata la unción de David. Es un relato que quiere ofrecernos el fracaso de la monarquía de Saúl y el ascenso, desde lo más humilde, de David al trono. Sabemos que esta historia está idealizada hasta el máximo por los autores de la escuela que han querido ensalzar a David como rey justo, e incluso comprometer a Dios con un sistema de gobierno al que el profeta Samuel se oponía con todas sus fuerzas (1Sam 8-10). Lo que pueda haber de leyenda en todo esto tiene de positivo el origen humilde y sencillo que por la libre elección llega a servir a Dios en su proyecto sobre el pueblo.

III Domingo de Cuaresma, ciclo A

“ Señor, dame esa agua ”

Iª Lectura: Éxodo (17,3-7): Masá y Meriba: Dios siempre da de beber

I.1. Los nombres de Masá y Meribá -en los que se ha establecido una relación etimológica con el hecho “de tentar y de contender” (reyerta y tentación), de que habla el relato-, son con toda seguridad nombres de lugares antiguos que se han cargado de mito y leyenda. Pero también ha venido a tener su simbología en la actitud por la que pasa el pueblo y por la que pasan por los todos los creyentes; por eso no importa mucho si ignoramos en dónde están y en qué desierto. La leyenda judía ideó que esa roca iba siguiendo a los israelitas por el desierto. Y de ahí tomó pie Pablo para hacer una lectura midráshica, como han puesto de manifiesto los especialistas y glosar, desde la perspectiva del cristiano que ve en Cristo el gran signo de Dios: "Y la roca era Cristo" (1 Cor 10,4).