II Domingo del tiempo ordinario, ciclo C

CATEQUESIS DE JESUCRISTO SOBRE EL MODO COMO REALIZA SU MISIÓN SALVADORA ENTRE NOSOTROS (Jn. 2, 1-11)

Escrito por: S.E. Don Felipe Padilla Cardona

En aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda.
Faltó el vino, y la madre de Jesús le dijo: «No les queda vino.»
Jesús le contestó: «Mujer, déjame, todavía no ha llegado mi hora.»
Su madre dijo a los sirvientes: «Haced lo que él diga.»
Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una.
Jesús les dijo: «Llenad las tinajas de agua.» Y las llenaron hasta arriba.
Entonces les mandó: «Sacad ahora y llevádselo al mayordomo.»
Ellos se lo llevaron. El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llamó al novio y le dijo: «Todo el mundo pone primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora.»
Así, en Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria, y creció la fe de sus discípulos en él.

Esta palabra de Dios nos presenta toda la riqueza que es Jesús y la manera de cómo la va a distribuir entre nosotros, entre los que creamos sinceramente en él. El Salvador es anunciado en el ambiente de bodas y de banquete, donde él será el vino abundante con una calidad sin igual, pues el profeta lo anunciaba como “el jugo de las uvas correrá sobre los cerros, y habrá abundante mosto en todas las colinas” (Amós, 13-14); calidad subrayada con agradable sorpresa por el encargado de la fiesta (Mc. 2, 21-22). Calidad de vino que sustituye el agua “que servía para las purificaciones de los judíos”. Señales claras de la presencia del Salvador entre nosotros.

Mesías que manifestará, que encarnará en sí mismo la gloria, el peso concentrado de todo un Dios que se inclina y actúa a favor de nosotros por su Hijo Jesucristo. Gloria que en este acontecimiento empieza a realizarse y culminará en la Hora de Jesús, es decir en la cruz donde derrota al pecado y en la resurrección donde nos promete y comparte su vida que culminará en nuestra resurrección. Hora en donde nos da a la virgen María como nuestra madre; que en esta boda empieza a realizar su misión a favor de los esposos y de nosotros; que continuará a lo largo de nuestra vida y culminará cuando participemos de la cruz de su Hijo y de su resurrección. Tal es el significado del título “Mujer”. Sacrificio-banquete que continuamos en la celebración eucarística que estamos celebrando, por el ofrecimiento del vino y del pan y por nuestra participación real y efectiva en la comunión del cuerpo y la sangre de Jesús.

Sacrificio-banquete que es Cristo que se ofrece a favor de nosotros y que quiere compartirnos todo el amor, toda la bendición de Dios para cada uno de los que estemos dispuestos a creer firmemente como los apóstoles en la persona y en la actuación salvadora de Jesucristo nuestro Dios, entre nosotros.

† Felipe Padilla Cardona