San Liberto

Date: 
Miércoles, Junio 23, 2021

LIBERTO, LIETBERTO O Liébert, era descendiente de una noble Familia Brabante; su tío fue Gerard, el obispo de Cambrai, con quien se educó y a cuyo servicio estuvo largo tiempo como archidiácono, primero y preboste después. A la muerte del obispo, en 1051, el clero y el pueblo le eligieron como su sucesor. Una vez que el emperador San Enrique ratificó el nombramiento, Liberto fue ordenado sacerdote en Chálons y consagrado obispo por el metropolitano en Reims. Se desempeñó como un verdadero padre hacia su grey y, no sólo trabajó con infatigable celo por su bienestar espiritual, sino que lo defendió de las extorsiones y opresiones del castellano de Cambrai.

En 1054 , Liberto emprendió una peregrinación a Jerusalén, acompañado por un grupo de personas. La comitiva había llegado a Laodicea, cuando, para consternación general, se informó que los sarracenos habían clausurado la iglesia del Santo Sepulcro y que, en aquellos momentos, era muy peligroso viajar a Palestina. Por lo tanto, muchos de los peregrinos regresaron al punto de partida, y sólo San Liberto y algunos pocos compañeros resolvieron perseverar. Emprendieron la travesía, pero los vientos contrarios desviaron la embarcación hacia Chipre; los tripulantes, temerosos de caer en manos de los piratas, condujeron la nave de regreso a Laodicea. En vista de que no cesaban de surgir nuevas dificultades, los peregrinos acabaron por abandonar la empresa, sin haber visto la Tierra Santa. Al regresar a Cambrai, San Liberto, para consolarse de aquel fracaso, construyó un monasterio y una iglesia a los que dio el nombre de Santo Sepulcro. A uno de los monjes de aquel monasterio, llamado Rodulfo, debemos la biografía casi contemporánea del fundador. Así sabemos que, desde aquel momento, el obispo dedicó sus días a cumplir estrictamente con sus de- beres pastorales y, que a menudo, por las noches, iba descalzo a la iglesia para ganó muchos enemigos. En una ocasión, los esbirros de Hugo, el castellano de Cambrai, a quien el obispo había excomulgado por los desmanes de su conducta, cayeron sobre él por sorpresa y le encerraron en el calabozo del castillo de Oisy. Arnulfo, el conde de Flandes, rescató al secuestrado y, poco después, Hugo fue expulsado de Cambrai en medio del general contento de la población. Al parecer, el último servicio que realizó San Liberto, en los últimos días de sus veinte años de episcopado, fue éste: la ciudad, cercada por las fuerzas invasoras, estaba en inminente peligro de caer ante un ataque del enemigo; pero el obispo, quien ya por entonces se hallaba muy enfermo, se hizo conducir en una litera hasta el campamento enemigo y, gracias a su presencia, sus elocuentes razones y sus amenazas, convenció a los invasores para que se retirasen sin haber dado el golpe que proyectaban. San Liberto o Lietberto, murió el 23 de junio de 1076.

Alban Butler - Vida de los Santos