Los Cuatro Santos Coronados

Date: 
Jueves, Noviembre 8, 2018 (All day)

EN EL MARTIROLOGIO Romano se lee en la fecha de hoy: "En Roma, a cinco kilómetros de la ciudad sobre la Vía Lavicana, el martirio de los santos Claudio, Nicóstrato, Sinforiano, Castorio y Simplicio. Primero estuvieron en la prisión, después fueron horriblemente flagelados con látigos armados con trozos de plomo; finalmente, como nada consiguiese hacerlos apostatar, fueron ahogados en el río por orden de Diocleciano. Igualmente, en la Vía Lavicana el nacimiento para el cielo de los cuatro santos coronados. Estos hermanos, que se llamaban Severo, Severiano, Carpóforo y Victorino, fueron golpeados con látigos emplomados hasta que murieron, en el reinado del mismo emperador. Como sus nombres eran entonces desconocidos (aunque después se supieron por divina revelación), se decidió celebrarlos juntos con el título de los Cuatro Santos Coronados, y así se ha seguido haciendo en la Iglesia, aun después de la revelación de sus nombres."

Estos dos pasajes, así como las actas en que se basan, crean un problema que no ha llegado todavía a resolverse con certeza. Los nombres de Severo, Severiano, Carpóforo y Victorino, que el Martirologio Romano y el Breviario afirman fueron revelados, están en realidad tomados del martirologio de la diócesis de Albano, donde se celebra la fiesta de los Santos Coronados el 8 de agosto. Por otra parte, en otros documentos se llama a estos santos Claudio, Nicóstrato, Sinforiano y Castorio. Ahora bien, estos cuatro santos, junto con San Simplicio, fueron martirizados en Panonia, durante el reinado de Diocleciano, y no en Roma como afirma el Martirologio Romano.

Existen dos versiones diferentes de la leyenda: las "actas" romanas, que son vagas y de carácter convencional, y las "actas de Panonia", vividas, interesantes y anteriores a las otras. En estas últimas, como lo hace notar el P. Delehaye, hay una magnífica descripción de las bodegas y talleres imperiales en Sirmium (Mitrovic, en Yugoslavia) y Diocleciano aparece no como el monstruo de crueldad del que estamos acostumbrados a oir hablar, sino como un emperador de carácter bastante inestable, pero poseído de una verdadera pasión de construir. Las esculturas y bajo relieves en madera labrados por los cristianos Claudio, Nicóstrato, Sinforiano, Castorio y Simplicio, llamaron tanto la atención del emperador (Simplicio se había convertido al cristianismo, pues creía que la habilidad de sus compañeros de oficio procedía de su religión), que les encomendó cierto número de obras. Los escultores hicieron lo que les había pedido, excepto una estatua de Esculapio, pues eran cristianos (Hay que notar que su cristianismo no les impidió esculpir una estatua del dios sol). El emperador se limitó a confiar la estatua de Esculapio a otro escultor, diciendo: "Ya es bastante que su religión les permita esculpir obras tan bellas."

Pero la opinión pública empezó a clamar contra Claudio y sus compañeros, quienes fueron finalmente encarcelados por haberse negado a ofrecer sacrificios a los dioses. Sin embargo, Diocleciano y el carcelero Lampadio los trataron bien al principio. Pero Lampadio murió súbitamente y, como sus parientes echasen la culpa a los cinco cristianos, el emperador tuvo al fin que condenarlos a muerte. Así pues, se los encerró en cajas de plomo que fueron arrojadas al río. Tres semanas más tarde, un tal Nicodemo recuperó los cuerpos.

Un año después Diocleciano construyó en Roma, en las termas de Trajano un templo dedicado a Esculapio y ordenó que todos los soldados ofreciesen sacrificios al dios. Cuatro cornicidari se rehusaron a ello, por lo cual fueron flagelados con látigos armados con puntas de plomo, hasta que murieron. Sus cadáveres fueron arrojados a la fosa común. San Sebastián* y el Papa Milcíades los recuperaron; más tarde, como los nombres de los mártires hubiesen caído en el olvido, ordenaron que se los conmemorase con los nombres de Claudio, Nicóstrato, Sinforiano y Castorio.

En el Monte Celio, de Roma, se construyó una basílica en honor de los Cuatro Santos Coronados, probablemente durante la primera mitad del siglo V. Dicha basílica llegó a ser y es aún, la iglesia titular de uno de los cardenales. Ciertos indicios parecen indicar que los santos a los que la basílica estaba dedicada eran, en realidad, los mártires de Panonia, aunque ignoramos por qué se suprimió el nombre de Simplicio, y que sus reliquias fueron posteriormente trasladadas a Roma. Ciertos autores opinan que, al cabo de algún tiempo, se supo la verdadera historia de los mártires; entonces algún hagiógrafo, para explicar por qué eran cuatro y no cinco, inventó la leyenda arriba citada, según la cual, los Cuatro Coronados eran romanos y no originarios de Panonia y eran soldados y no escultores. A este propósito, el P. Delehaye comenta que tal invención es "el oprobio de la hagiografía".

Es muy natural que los gremios de la Edad Media hayan profesado gran devoción a los Cuatro Coronados, que habían sido escultores. En el Museo Británico (MS. Royal XVII.A.i) se conserva un poema en el que se fijan las reglas de un gremio medieval. Tiene una sección titulada Ars quatuor torum, que comienza así:

"Oremos ahora al Dios Todopoderoso y a María, su santa Madre".

En seguida narra brevemente la leyenda "de estos cuatro mártires, a los que se honra mucho en este oficio". Quienes deseen saber más detalles encon- trarán

"En la leyenda de los santos (i.e el libro Legenda los nombres de los cuatro coronados.
Su fiesta se ha de celebrar sin falta ocho días después de Todos Santos".

Los albañiles ingleses conservan en cierto modo esta tradición. En Inglaterra la revista más seria sobre la construcción tiene el nombre de Ars Coronatnrum. Beda cuenta que cerca del año 620 se construyó en Canterbury una iglesia dedicada a los Cuatro Santos Coronados.

Alban Butler - Vida de los Santos